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TRASFONDO: ALEXANDER VULFHART

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Peluche

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TRASFONDO: ALEXANDER VULFHART

NotaMar, 20 Mar 2012, 11:52

1° PARTE

Alexander, había nacido en Middenheim, en el ceno de una humilde familia granjera. Su padre, Robert Vulfhart retirado soldado imperial (como muy pocos) y su madre, Lillien Bordeleaux pertenecía a una noble familia de Bretonia que se había fugado de su nación con Robert, escapando a un matrimonio arreglado por sus padres.
Alex, fue criado con acceso a una educación privilegiada, para lo que es el común en esa clase social. Sin embargo, su espíritu lo llevaba a hacer escapadas y practicar con una espada de madera que el mismo se había hecho. Alentado por los cuentos de su madre, de Gilles y otros héroes bretonianos, Alex añoraba convertirse algún día en un glorioso paladín, y poder cargar heroicamente contra las hordas de pieles verdes. Sin embargo, eran solo sueños, ya que sabía que las posibilidades de ello, eran prácticamente imposibles.
La vida no es fácil en el imperio, y mucho menos cuando se vive bajo el orden de un gobernante corrupto. Un día no tuvieron dinero para pagar los elevados impuestos, y los guardias decidieron cobrarse de otra manera, tratando de llevarse a Lillien. Pero Robert la defendió, y uno de los guardias, lo hirió mortalmente. Alexander, arremetió contra la guardia, y logro poder escapar con su madre. Pero esta fue alcanzada por una flecha, dejándola gravemente herida.
Alcanzaron los bosques, y allí se ocultaron un tiempo. : - No tengo mas fuerza para seguir adelante, es demasiada la carga. Pero tienes la fortaleza para hacerlo. Quiero que vayas a Bretonia, y reclames lo que te pertenece por derecho, ya no te queda nada aquí…..cumple tu sueño, Alexander. – Dijo Lillien.
Así, le entrego un escrito que certificaba su titulo de nobleza, y así su madre, falleció.

Largo fue el camino, pero al fin pudo llegar al reino de Bretonia, al ducado de Bordeleaux. Se presento ante quien seria su abuelo, con su titulo de nobleza, y pidiendo refugio.
Alex, empezó a buscar un maestro para convertirse en caballero, y al cabo de unas semanas, encontró un viejo maestro, Guy de Renoa. Guy, había sido en su época de gloria, un gran paladín y había logrado varias victorias.
Al cabo de unos años, Alex se probó un gran contendiente y lo nombraron como caballero novel.
Su gran oportunidad había llegado, una avanzada de orcos había saqueado una aldea vecina de Bordereaux, y partieron a castigar a los bandidos.
Se encontraba con un grupo de otros caballeros, todos enfundados en labradas armaduras, y lanzas de gran calidad….todos de familias adineradas.
A pesar de que Alex, partencia (en parte) a una familia de gran renombre, debido a la deserción de su madre, fue tomado como un hijo bastardo, y apenas si le reconocían como miembro de la familia. Así que en verdad, no contaba con el apoyo para conseguirse un buen equipo…o lo que sea. A pesar de todo, trataba de mantenerse lo mas visible posible, ya que un señor bretoniano estaba presente, y quizá buscando candidatos para caballeros del reino.
Un paladín se acerco, y les ordeno tomar la formación en lanza, y coloco a un joven muchacho, que llevaba una armadura de color azabache, con detalles labrados en oro. Muy hermosa…pero poco practica, sin embargo, logro llamar la atención del paladín, y lo nombro paladín novel y le ordeno encabezar la unidad.
Luego de realizar las formaciones, avanzaron hasta llegar a las afueras de la aldea, y un caballero, saco un enorme cuerno y lo hizo sonar fuertemente. Unos gritos y aullidos sonaron de adentro de la aldea…..y tambores, y otro cuerno sonó, con una melodía retorcida y agonizante. El desafío había sido respondido.
Alexander, nunca antes había visto orcos cara a cara….eran más grandes de lo que pensaba, los rostros fieros y curtidos. Los ojos rojos, inyectados en sangre. Grandes colmillos amarillos salían de las fauces de esas bestias verdes.

El señor bretoniano, daba indicaciones y algunos grupos marchaban, mientras otros mantenían su posición. Los goblins se abalanzaban precipitados sobre los jóvenes caballeros, y antes que alguien pudiera decir algo, el joven paladín, arrogante y ansioso por demostrar su valía, dio la orden de la carga. Alex, observo al señor bretoniano que gritaba furioso que mantenga posición, pero poco importaba ya. Los otros muchachos de tras de Alex, gritaban con emoción – CARGA! CARGA!...No tubo opción .
Su corazón latía tan fuerte como el galope de los caballos, todos gritaban y vociferaban –Por la dama! - Pero Alexander, trataba de mantenerse concentrado. – Recuerda tu entrenamiento – se decía- Tengo que mantener la lanza firme, el cuerpo relajado, el escudo en alto y nunca cerrar los ojos. Mientras pensaba en eso, vio como una flecha negra atravesaba la garganta del músico, y se desplomaba al piso. El caballo se alejo del grupo y la línea a su costado avanzo para mantenerse en orden. Las flechas zumbaban por encima. Algunas chocaban y rebotaban en los escudos, o contra las bardas de los caballos. Y antes que se diera cuenta, el estrépito sonido de las lanzas quebrándose contra el enemigo, los horrendos chillidos de los trasgos, los gritos de los compañeros caídos.
Alex estaba desesperado por tratar de llegar a sus enemigos, pero no podía encontrar lugar para atacar. Un grito desgarrador los helo a todos, y vieron como el joven paladín era atravesado por una lanza en el pecho. Los goblins empezaron a rodearlos, eran demasiados, el miedo y la desesperación cayo sobre todos. Alex vio al portaestandarte, petrificado por el miedo , le arrebato el estandarte de las manos, y grito y agito el estandarte. – Reagrúpense, síganme, tenemos que reagruparnos!. Giro su caballo y salio galopando fuera del alcance de los goblins, todos los sobrevivientes los siguieron.
Alcanzando una buena distancia, se paro y armo las filas de nuevo. Busco a su señor, observando desde lejos, y ante su señal, ordeno la carga.
Pasó el estandarte al muchacho que tenia al lado, y se precipitaron sobre el enemigo. Alex gritaba que se mantengan firmes y juntos. A su señal, ordeno que preparen las lanzas, busco su objetivo, respiro profundamente….como si el tiempo se detuviera, y observando el miedo en los ojos de su victima.....el choque, sintió como la lanza golpeaba la cara de la apestosa criatura y como la negra sangre saltaba. Uno, y otro y otro caían los goblins, hasta que la lanza se quiebra. Dejándola de lado, desenfundo su espada, los goblins trepaban por el caballo, tratando de apuñalarlo, de un espadazo corto la cabeza de dos, con el escudo repelía a otros. El caballo se encabritaba, levantándose y golpeando con sus poderosas patas a las verdes criaturas, y al caer, con un solo tajo de su espada, corto en dos al líder del regimiento de los goblins. Las cobardes criaturas se alejaban, y eran alcanzados por otros caballeros noveles, arrasando con todos los que escapaban.
Habían alcanzado la victoria, los orcos, corrían desesperados por sus vidas, desbandadazos, como patos asustados. Alexander, vio a lo lejos, al señor bretoniano, con el sol a su espalda, casi como si fuera un gigante, saludándolo respetuosamente. Alexander respondió el saludo y se retiro.


Alexander se levanto convertido en un caballero del reino, frente a toda la corte, en el salón de de la casa de Sir Jean Bordeleaux. Tocado por la espada, nombrado caballero por su valor y desempeño en batalla.
Guy emocionado, abrazo al joven, que aun estaba perplejo por todo lo sucedido, felicitándolo por su nuevo cargo.
Si bien, aun era joven, y no tenía a cargo ningún feudo, fue consagrado como guardián y protector de Bretonia, en los tiempos de necesidad. Mientras tanto, se dedico a seguir entrenando y ayudando a todo aquel que necesitaba ayuda. Participo en diversos torneos, hasta ganando algunos. Su nombre, pronto se fue conociendo por todos los rincones del reino.
Su desempeño en batallas, había consagrado al ya adulto Alexander, una fama y renombre como no se había escuchado hace tiempo. Cerca de los bosques de Loren, donde reto en desafío a un líder de los hombres bestia. Cortando la cornuda cabeza de un certero golpe, la levanto en lo alto, mostrándosela a todos los hombres bestia, y causando el pánico entre ellos.
Había descubierto una gran pasión en la guerra, una sensación que lo hacia sentir vivo. Ver a Alexander en el fragor de la batalla, era todo un espectáculo, era como un avatar de la furiosa venganza de los dioses. Particularmente con los horrendos demonios del caos, tanto así que se le dio el sobrenombre del azote de los demonios, Némesis.
Y así fue el nombre de la unidad de combate que obtuvo, y el su capitán. Portando en su escudo, el emblema de la famosa espada cruciforme, usada por el campeón de la leyenda de los Titanes, antiguos héroes, que sacrificaron su vida para proteger al santo grial que uso Gilles el bretón hace 1600 años.
Así, Alexander, y su unidad Némesis, encabezaron una gran campaña de erradicación demoníaca. No había engendro, o príncipe demonio que escapara al terrible filo de su espada, y conocieron el miedo.
Sin embargo, Guy, maestro de Alexander, se sentía preocupado, ya que la violencia de Alexander en el campo de batalla era demasiado intensa, y podía trasformarse en su perdición.
Aconsejándolo, que debía recordar la humildad en su corazón, le dijo – Alex, eres como mi hijo, y en estos años, te vi crecer y convertirte en un guerrero formidable. Pero para ser un paladín no te bastara, con cortar cabezas de demonios, y esgrimirlas clavadas en la espada….por la dama!..Casi lo consideraría hasta profano!
Alex irritado le respondió – Profano es dejar a esas viles criaturas vivas…todas merecen morir. E visto lo que les hacen a sus victimas…tu lo sabes!...y no voy a descansar hasta terminar con el ultimo de ellos.
- Alex, no niegues que en lo profundo de tu ser, mas allá de la venganza, encuentras placer en hacer la guerra. Trataste de cubrir tu dolor por lo que le paso a tu familia, y no debería haberlo permitido. Hice lo mismo cuando perdí a mi hijo…y no lleva a nada. Espero que puedas perdonarme, Alex….hijo….y puedas encontrar la paz.
Al cabo de unos días de esa conversación, Guy de Renoa, había fallecido.
Alexander, guardo luto por 3 semanas, sin ver a nadie. Y de inmediato, sin mediar palabra alguna, volvió a la batalla. EL único lugar donde se sentía vivo, la guerra se convirtió en su vida, su placer estaba en la muerte, sentía que había nacido para ello…y sabia que su perdición la encontraría ahí, y se abrazaba a ese pensamiento, todo lo que llegaba a amar, sentía perderlo….excepto la guerra.

Tal fue la fama que había adquirido Alexander, que había sido convocado, a un torneo, donde el juez no era otro que el mismo rey Tubourd. (El rey Louen, había fallecido hacia 20 años).
Alex, jamás había visto tanta gente congregada, los palcos estaban llenos, y los alrededores estaban colmados de distintos pabellones de todos colores. Juglares cantaban y hacían acrobacias, mercaderes gritando vendiendo todo tipo de artesanías.
Luego de un discurso del rey, el cual Alex, no escucho palabra alguna, debido que había llamado fuertemente su atención, la hermosa hija del rey, Isabel.
Isabel, era apenas un poco mas joven que Alex, de una rubia caballera, y ojos verdes, que recordaban a la luz del sol através de los bosques de Athel Loren.
Alexander, al dar comienzo al torneo de las justas, miraba fijamente a Isabel, y ella lo miraba a el. – Me veo honrado de poder participar en tan importante torneo, y en agradecimiento, ganare este torneo, en nombre de mi rey Tubourd, y su hermosa hija Isabel, y en memoria de Guy de Renoa, mi maestro. Dijo Alexander.
Las contiendas eran difíciles, ya que los mejores caballeros de todo el reino habían sido convocados, sin embargo, Alex, conocía la técnica y tenia la experiencia que lo destacaba sobre los demás. Sobretodo, que la presencia de Isabel, había despertado un lado de Alex, que nunca antes había sentido. Estaba calmo y relajado, su desempeño en las justas era de gran destreza, y demostraba una digna actitud de caballero. Tenia la intención de impresionar a Isabel, y ganar su favor.
Alexander, llego a la final, su contendiente, era el hijo de un importante duque de Bretonia, su nombre era Andrés de Bribonee. Se decía que el ducado de Bribonee, estaba enemistado con el actual rey, y había sido traído el hijo del duque al torneo, en un intento de fortalecer el vinculo y acabar con las diferencias.
André había demostrado ser hábil con la lanza, pero tenia poca experiencia en la practica, sin embargo tenia la técnica (y también una conveniente facilidad fingida por sus otros contendientes) había logrado llegar al evento final.
Alex, sabia que quizá, al humillar al muchacho pondría en riesgo el intento del rey de amistarse con el duque. Pero la constante mirada de Isabel, había nublado su razón, y lo único que le importaba era ganarse su amor, ya que se había perdido en su belleza.
Cesó la música de las trompetas de plata, Alex, cargo rápidamente, la lanza recta, el cuerpo relajado, acompañando los movimientos del galope para poder sincronizar mejor el impulso del golpe. Las lanzas chocaron contra los escudos como un trueno, las astillas volaron por el aire….y André golpeo secamente contra el suelo. Alexander, había ganado.
Fuerte sonaban los vitoreos y aplausos ante el nuevo campeón, e Isabel desde lo alto, le arrojo un beso, que robo el corazón de Alexander.
El rey mismo había bajado a otorgar la medalla al ganador. Pero Alex, tomo la medalla y se la entrego a Lady Isabel.
- Parecen ser ciertos todos los rumores, de la destreza del Némesis de los demonios. Y aun así, es todo un caballero. – Dijo el Rey.
Luego, el rey se dirigió a todo el publico, y anuncio – Bravo Alexander, bravo!...a demostrado ser un verdadero caballero Bretoniano, y así quiero pedirle un gran favor, ya que es digno de confianza. Alexander, quiero que protejas aquello que es lo mas sagrado para mi, y te pido por favor que aceptes, que seas, el principal guardián de mi hija Isabel. Aceptas este cargo que te ofrezco?
Alexander, dijo - De todo mi corazón, acepto mi señor.
- Que así sea, entonces, guardián. Pero, me atreveré a hacer un anuncio especial también, hoy nos honra con su presencia André de Bribonee, hijo de Adulas, que hoy comento sus intenciones, de tomar a mi hija como su esposa.


Los días que siguieron del torneo, fueron los mejores de su vida. Compartía la mayor parte del día con Isabel, y entre los dos, había nacido un amor oculto, muy profundo, pero que de vez en cuando, en la intimidad, podían sacarlo por un momento a la luz.
Isabel podía llenar ese vacío que el sentía, sin embargo, sabia que tal cosa, no estaba destinada a durar, ya que el matrimonio arreglado con André de Bribonee, era inminente, y esa fecha, se acercaba. Pero mientras André estuviera ausente hasta ese día, pasaba el tiempo con Isabel.
Pero los días de dicha, siempre pasan rápido, porque no se tiene noción del tiempo, y el día había llegado.
Alexander, se sentía afligido, estar tan cerca de su amada, pero a la vez tan lejos. La tortura de estar atrapado entre el amor de su vida y su honor, lo desgarraba. Sin embargo, sentir la mirada de Isabel lo hacia sentir vivo.

Las noticias de una amenaza de guerra, del caos, estaba en boca de todos, y todo el reino estaba en alerta. Los exploradores, recorrían todos los límites del reinado, juntando información, para poder preparar mejor la estrategia defensiva. Sin embargo, todo no eran mas que rumores sin sentido, lo cual, significaba que ya la presencia de la influencia caótica estaba infectando los poblados, con redes de espías.
Alex, se enteraba de las nuevas a diario, y estaba conciente de esto, pero su mente estaba enfocada en otras cosas. André sospechaba de Alexander, así que había reducido en gran manera el tiempo que pasaba custodiando Isabel, y apenas la veía. Esto lo estaba desesperando, y trataba constantemente de habituarse a la idea de que no la vería mas….pero el deseo era mas fuerte, y una noche, victima de un impulso, sabiendo que André estaba fuera, entro en secreto a la habitación de Isabel.
Isabel, le pidió que se fuera (aunque no lo deseaba) ya que era demasiado peligroso, pero Alex se negó. La tomo en sus brazos, la beso apasionadamente y luego se fue.
Al otro día, Alexander se presento ante el rey, solicitando que lo libere de su puesto de protección de su hija, ya que decía que había recibido la visión de la dama, y estaba listo para renunciar a toda posesión y empezar la búsqueda sagrada. El rey, muy a su pesar, respeto su decisión y lo dejo ir libremente, pero que prometiera que en tiempos de necesidad volvería a su servicio.
No era verdad que Alex, tubo la visión, pero esperaba, que al hacer lo correcto le sucedería.
Alex volvió a las andanzas, aunque le pesaba en el corazón tener que alejarse de Isabel, sabia que era lo mejor para los dos, el tiempo y la distancia aliviarían esa carga.
La fama de Alexander era bien conocida en el reino, y mucha gente solicitaba su ayuda, y así logro grandes hazañas. Inclusive, varios caballeros de su antigua unidad Némesis, y amigos de Alexander, se unieron a su búsqueda.
El tiempo paso, los días se convirtieron en semanas….meses…años. 3 Años habían pasado desde que había partido, y ya casi todos sus compañeros recibieron la bendición de la dama, convirtiéndose en magníficos Caballeros del grial….pero no a Alex.
Las dudas empezaron a correr en su cabeza. No era merecedor? había algo mal en el? Era una forma de castigo por lo que hizo? O quizá sea que no existía tal bendición, y que los dioses lo habían abandonado?
Las dudas y el sentimiento de añoranza que sentía por Isabel, le habían generado una ansiedad e intranquilidad que no había sentido hace mucho tiempo. El deseo de volver a la guerra lo llamaba….y no paso mucho tiempo, hasta que ese deseo se cumplió.
Al fin, la amenaza de guerra de los reinos del caos, era una realidad. Una gran horda de infernales criaturas acechaba el reino. Todos los caballeros, generales, duques y héroes de toda Bretonia habían sido convocados…incluso Alex. Así, después de 3 años de ausencia, volvía ante el Rey…..y ante Isabel.
Ese mismo día, se hizo una gran conferencia, y a se habían dado las instrucciones a cada general. Al otro día, al amanecer, partirían a la guerra.
Todos pasaban por las herrerías, establos, armerías y barracas, preparándose para la batalla…menos Alexander. Esa noche, se había logrado escapar con Isabel, y pasaron la noche juntos, ya que en su interior, Alex sabia, que no volvería. El abandono de los dioses, le hacia sentir que pronto terminaria su vida, pero al menos, se entregaría a sus deseos.

No había sol ese día, toda una gran negrura cubría el cielo. Terribles conjuros, creados por mentes retorcidas desde el infierno. Rojos como la sangre, aullaban y gemían las Ordás infernales, desangradores, bestias y diablillas. Legiones de demonios se alcanzaban a ver donde terminaba el horizonte.
Terrible era la imagen de los guerreros del caos, pero no asustaban a las huestes bretonianas.
El comandante Montag Berrem, dirigía el ejército, famoso líder de las legiones de plata, y estratega militar. Solo con su mirada, quitaba el miedo de la mente de hasta los campesinos llamados a luchar para defender su reino.
André también se encontraba allí, en una de las líneas defensivas, junto a otros generales, observando el terreno. Pero Alex, estaba abajo, en el frente, con sus viejos camaradas, y varios nuevos, los Némesis. Muchos otros ahora eran caballeros del Grial, pero seguían respetando a su verdadero líder, Alexander.
Enfundados en brillantes armaduras plateadas, con sus estandartes rojos, las espadas afiladas y encantadas, ansiosos por rebanar cabezas demoníacas.
Alex parecía en trance, su mente con solo un objetivo, de sus ojos parecía salir un fuego de odio. Y así, a la señal de carga, grito salvajemente, y el y sus guerreros, arremetieron contra el rojo enemigo.
Violenta fue la carga inicial, chocaron fuertemente, destrozando todo lo que se cruzaba en el camino. Las espadas teñidas de rojo, cortando y golpeando cada oleada enemiga, el ejercito bretoniano parecía imbatible e imparable. Las lanzas atravesaban las líneas enemigas, dejando un camino de cadáveres pisoteados por los cascos de los caballos.
Pero las legiones enemigas eran mas, e incansables. Parecían no parar de venir, y pronto, el ejército se vio sumergido en un mar de demonios.
Algunos pudieron escapar, pero la mayoría quedo para defender la posición con su vida. Los generales, caían uno a uno…Montag murió heroicamente, levantando el estandarte en alto, y cargando contra un príncipe demonio, dándole muerte…pero sus fuerzas lo abandonaron, y luego de eso, cayo. Inclusive André conoció el frío sabor de la muerte, siendo pisoteado por un terrible Juggernaut.
Todo estaba perdido, lograron causarle grandes bajas al enemigo, muchos demonios huyeron, pero varios quedaron, luchando contra los últimos que quedaron con vida. Némesis, aun daban batalla. Pero la fuerza de los hombres cae, y murieron…pero Alexander, seguía en pie. Su corazón parecía salirse del pecho, sus músculos estaban extenuados, y se sentía desfallecer, rodeado de demonios, riéndose, babeando y burlándose de su patético intento de enfrentarlos…..Alex, sabia que había llegado su final.
Pero, cuando se dejo caer, una voz en su cabeza, le lleno el corazón – Alex, los dioses no te han abandonado, estamos contigo. –
Alexander, no podía creer lo que escuchaba, en su momento mas desesperado, sentía la gracia divina dentro de el. –No te abandonamos, estamos contigo desde hace mucho tiempo, viendo tu progreso, y estoy orgulloso de lo que hiciste, justo como lo esperaba. Y no te abandonare ahora, tendrás tu recompensa, por todo lo que hiciste por mi. Quieres tener la fuerza necesaria para salir vivo de ahí? Quieres matarlos a todos, no?..Quieres poder seguir luchando y asesinando?...quieres vivir….por...ella, no es así?
-Si….deseo eso.

Alexander se sintió revivir. Sus fuerzas estaban renovadas, como nunca antes, se sentía ligero, rápido, y podía sentir cada movimiento de sus enemigos. Sus garras no podían lastimarlo, no senita cansancio, ni miedo, solo el hirviente deseo de ver la sangre de los demonios caer, matar hasta el ultimo de ellos. Imágenes cursaban en su mente...Isabel…Guy…..sus padres. Pero nada de eso importaba ya, estaba atrás, era parte del pasado. Solo quedaba la muerte ahora.
Alex, miro al cielo y dijo – Gracias, gracias por darme esta oportunidad, sabia que no me abandonarías.
-Por supuesto que no, nunca lo hice, siempre estuve contigo, y no podía dejar que te pasara algo. Pero sabes que mi ayuda, tiene un precio.
-Precio? De que estas hablando?......quien eres??.
- Sabes quien soy, siempre lo supiste…estaba esperando por alguien así. Todas esas masacres, toda esa muerte….toda la sangre que derramaste….quería eso…y tu también lo querías, es lo único que te hace sentir vivo.
- Tu manipulaste todo para que llegara aquí, no?
-así es, no dejo las cosas al azar. Yo, lo controlo todo. Pero…vas a negar que disfrutaste cada momento? . Vas a negarte, a mi?
-…….no…..la muerte, es mi única vida.
- Que así sea entonces. Riega el suelo, con la sangre de mis enemigos…..de ahora en mas, serás conocido como...el general Hiperion de la obscuridad. El titán caído.

A partir de ese entonces, Alexander, se convirtió en un terrible guerrero del caos, envistiendo una fuerte armadura, roja y negra, que cubría su cuerpo, con Grimvurd, su espada, dirigiendo las legiones del caos, derramando la sangre de los enemigos de Khorne.
Pero aun así, cada vez que puede, pasa las noches en vigila, cerca de la Reina Isabel de Bretonia, y su hija. Protegiéndolas, sin que ellas lo supieran.
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