Torneo X-Wing
en LUF
Sabado 7 de diciembre

Fecha actual Jue, 18 Ene 2018, 03:05


TRASFONDO: ESTADO IMPERIAL DE DUBNIA - MARTIN HALLS -

  • Autor
  • Mensaje

Peluche

  • Mensajes: 2727
  • Registrado: Lun, 19 Mar 2012, 21:12

TRASFONDO: ESTADO IMPERIAL DE DUBNIA - MARTIN HALLS -

NotaMar, 20 Mar 2012, 11:49

Primera entrega: Origen

Karl Franz retornaba exhausto de una de las innumerables batallas contra el Caos cuando decidió que sus atribulados soldados merecían un descanso en el primer sitio propicio al alcance.
Tras cruzar una breve formación rocosa descubrió un valle vacío, sólo cubierto de serenas hierbas de un verde vívido.



Allí hizo acampar a su tropa para continuar con la salida del Sol su marcha. Karl Franz quedó cautivado con la imagen onírica del paisaje pacífico que jamás olvidaría…



Años después, por orden del Emperador el Estado de Dubnia fue fundado por el Conde Elector Martín Halls. Fue la orden expresa del primer mandatario quien necesitaba colonizar esas tierras deshabitadas para dar abasto a las tropas que pudieran circular por allí.

La tarea de construir el nuevo Estado recayó en el joven y prometedor Halls, consejero del emperador en cuestiones diplomáticas y enlace técnico de Hochland con la capital del Imperio.

Las fértiles tierras y las riquezas naturales de la zona donde se levantó Dubnia hicieron que la ciudad prosperara rápidamente y superara las expectativas de un pueblo de tránsito.

La capital del Estado, Midnias, se erguió como el centro del poder político, militar y religioso de la nueva Ciudad. Esos son los tres pilares sobre los cuales el Conde Elector eligió organizar su estructura de Gobierno. El fomento a la educación y a las artes, hicieron de Sibdes –segunda ciudad del Dubnia- una de las metropolis sinónimo de civilización y progreso en todo el Imperio.

En cuanto a Telcia, ésta es la cuna de la industria estatal.

Xiubnos concentra la producción de materias primas y alimentos necesarios.

Bandlanos se avoca a las finanzas y mantiene el control sobre la economía.

Pero de todas las ciudades del Estado sólo la indeseable e inaccesible Pradnia permanece sumida en la desidia y la indiferencia, refractaria a cualquier incentivo civilizador. Allí proliferan todos los vicios del ser humano y es donde parte de las milicias suelen ser reclutada en tiempos de guerra...

(CONTINUARÁ)
Última edición por Peluche el Mar, 17 Jul 2012, 14:09, editado 1 vez en total
Imagen

Peluche

  • Mensajes: 2727
  • Registrado: Lun, 19 Mar 2012, 21:12

Re: TRASFONDO: ESTADO IMPERIAL DE DUBNIA

NotaMar, 20 Mar 2012, 11:50

EL PODER DE LA IGLESIA Y EL ¨PARTIDO DE SIGMAR¨

El Conde Elector siempre ha sido un hombre de Fe, a pesar de las calamidades que padeció en su vida. La Iglesia en Dubnia fue creciendo rápidamente incentivada por los recursos del Gobierno, y sus sacerdotes y archilectores comenzaron a ocupar varios cargos en el Estado dubnio y su influencia fue creciente. Tal es el avance actual del clero que los reformistas y revolucionarios (de los cuales se hará mención más adelante) hablan de una tercera fuerza política: el Partido de Sigmar.


Un elegante y poco solemne Archilector dubnio guiando a unos recios soldados imperiales


El poder y prestigio de la Iglesia de Dubnia comenzó a crecer con el desempeño en el campo de batalla de sus sacerdotes guerreros y luego con los éxitos militares logrados por los comandantes Archilectores, quienes con su encendido odio, carisma y respeto cosechado entre los habitantes, lograron ir desplazando a los oficiales militares y se ganaron el reconocimiento del Conde.

Pero vayamos al origen: los hombres de la Iglesia al principio se limitaban a los oficios religiosos en el campo de batalla hasta el día de la batalla de Guilbad contra los Elfos Oscuros, donde el sacerdote de Sibdes se dice que tomó una maza abandonada por un ebrio Compañía Libre para ir a salvar a un desdichado espadachín que estaba siendo golpeado en el piso por cuatro enemigos. Tal fue el odio por la escena y la injusticia que presenció, que el sacerdote -un hombre robusto y algo obeso, es cierto- blandió la enorme y tosca maza y con sólo dos golpes barrió a los rastreros atacantes…aunque para el soldado estatal ya era tarde; había muerto, lo cual lo enfureció más.


Bajazet Villonne, posando junto con su corcel el día en que fue ungido Archilector y que le sacaron unos cálculos renales que lo tenían a mal traer...

Desde ése día, el sacerdote Bajazet Villonne se convirtió en un héroe. La Iglesia lo castigó por su accionar, pero el clamor popular hizo que fuera liberado de la cárcel de la Isla Juidad. A pesar del disconformismo de los jerarcas del clero, Villonne no llegó a ser excomulgado y su presencia en los campos de batalla quedó sellada cuando el Conde Elector, contra el consejo de la Iglesia, lo nombró Capitán para luego seguir ascendiéndolo hasta el grado actual de General.


Un insensato -de los tantos- sacerdote guerrero corriendo desprevenido hacia el combate, como se puede apreciar su regimiento no lo acompañó en la carga...

A partir de allí muchos sacerdotes se unieron a las tropas para combatir a la par de sus fieles. Esto tuvo otro efecto curioso: tal era la determinación de los sacerdotes que los soldados olvidaron las bendiciones confiando en que la presencia de un hombre de Sigmar les garantizada su bienestar, protección y hasta la victoria. Eso hizo crecer la moral de los dubnios.

Actualmente no quedan generales de extracción militar en los ejércitos de Dubnia. Las victorias logradas incrementaron el poder y riqueza de la Iglesia y su prédica en la vida religiosa y militar del Estado son indiscutibles, excepto en el campo de la política.

El denominado Partido de Sigmar: Como se ha dicho el avance de la Iglesia ha llevado a que sus hombres ocuparan cargos de Gobierno y prácticamente dominen las Fuerzas Armadas. La sociedad es altamente devota y los políticos no desafían a los religiosos por la alta estima que el pueblo les tiene. Pero las fricciones de éstos con la Iglesia obligaron a que el Conde Elector tuviera que fijar límites al crecimiento del clero, mediante el Acta de Culto se ha reafirmado la laicidad del Estado y la imposibilidad de ejercer cargos ejecutivos o de representación por vía electiva a los sacerdotes o archilectores. Ese documento aplacó la crisis política y dio por terminado el avance y los conflictos provocados por la Iglesia…por el momento.


LAS FACCIONES POLITICAS, EL EJERCITO Y LOS ENEMIGOS DEL ESTADO

La Política:

La complejidad que alcanzó la sociedad dubnia no estuvo exenta de crisis y conflictos. El intenso debate político desatado desde las universidades, los gremios y los intelectuales abrió dos vertientes entre los habitantes: un ala reformista que plantea la necesidad de permitir a la ciudadanía mayor participación en el ejercicio del Poder desde las provincias hacia el Imperio -pero manteniendo la figura del Emperador- y otra ala revolucionaria que directamente promueve la “evolución” (como ellos denominan) del Imperio en una República de ciudades estado.


Midnias, la elegante capital de Dubnia y una vista de sus edificios del centro político-militar.


El Conde Elector, un hombre de consenso y acuerdos, ha logrado superar las etapas críticas y mantiene un delicado equilibrio entre ambas visiones otorgando concesiones y logrando compromisos por parte de cada facción.

Por eso, en el marco del denominado Gran Acuerdo de Dubnia, logró fijar una serie de obligaciones entre los reformistas y los revolucionarios. El más importante; la unidad frente a la amenaza exterior y el desarme de las incipientes fuerzas de choque que habían empezado a conformarse en la etapa de la violencia política que amenazó con desembocar en una guerra civil.


Xibnus, la ciudad que alimenta a Dubnia con sus materias primas, en el fondo se puede apreciar a Midnias.


En compensación se crearon los Consejos, de elección popular excepto por el Consejo de Guerra, que funcionan como suerte de ministerios coordinados por el segundo del Conde Elector, el Ministro de Gobierno.


Sibdes, centro cultural de todo el Imperio. Emporio de las artes y cuna del vanguardismo.

A su vez se avanzó en la descentralización del Estado y la participación de los ciudadanos en la elección de las autoridades de las distintas ciudades-comunas, entre otras medidas aperturistas.

El Ejército.
El constante debate político ha hecho que los dubnios desatiendan muchas veces el necesario arte de la guerra. Los militares de carrera dubnios murieron en las tempranas guerras de colonización y su falta de conocimiento y desidia les hizo perder posiciones en la estructura de las Fuerzas Armadas a manos de los carismáticos sacerdotes y archilectores. Sólo quedaron teóricos y oficiales militares dominando el Consejo de Guerra, donde la Iglesia logró quedarse con la Comandancia.


Telcia, la ciudad industrial que alimenta la maquinaria bélica dubnia.

El ejército apeló a la industria en crecimiento y al conocimiento de sus universidades para el desarrollo propio de las armas que usa el resto del Imperio. Es por esto que la artillería dubnia aún muestra deficiencias en su desempeño, pero la negativa de los orgullosos dubnios a comprar el armamento desde la Capital los hace porfiar en sus destrezas.

El ejército no muestra diferencias con respecto al que pelea en el resto del Imperio. La infantería sigue siendo la principal herramienta, y se ve heterogeneidad en sus unidades.

Los reformistas, luchan en las unidades de Grandes Espaderos, Caballerías, Ballesteros y Arcabuceros. Los revolucionarios luchan entre los espadachines, alabarderos, arqueros, lanceros y herreruelos. En las máquinas de guerra se encuentran mayormente a reformistas y si el enemigo es numeroso se reclutan a las Compañías Libres entre los vagos y pendencieros habitantes del Estado, que suelen frecuentar las tabernas y lupanares del Sur.

Una tercera fuerza, los flagelantes, son reclutados sólo por la Iglesia en épocas de grandes amenazas. El resto del tiempo permanecen en los monasterios.

Así el ejército se basa en la Fe que les imbuyen sus sacerdotes, las decorosas destrezas de los combatientes y las nuevas tecnologías. Sólo las artes oscuras de la magia son relegadas y despreciadas por todos, pero admitidas como una necesaria defensiva.

La visión dogmática y la formación intelectual de los dubnios los han hecho rechazar la práctica de las artes consideradas primitivas como la magia. Originalmente en Dubnia había pequeñas escuelas de magia clandestinas con pocos adeptos. Los sortilegios vistos en los campos de batalla hicieron que el Conde Elector permitiera la continuidad de la Escuela de Magia de Tiliad sólo a los fines de impedir que los artificios enemigos arrasaran a las tropas imperiales. A pesar de la protesta de los Archilectores, el Conde Elector respalda el uso militar de la magia en defensa de Dubnia, hecho que fue oficializado en la Ley de Defensa del Estado.

Por la misma norma también se suele apelar a los flagelantes en tiempos críticos. Comandados por los sacerdotes guerreros, esta caterva de fanáticos se lanza sobre cualquier enemigo buscando la purificación de su alma en el dolor y el sacrificio. El espectáculo dantesco de estos enajenados enloquecidos por la sangre y el frenesí masoquista lanzándose prácticamente desnudos sobre el enemigo suele aterrorizar tanto a propios como ajenos.

Los enemigos.
El pueblo dubnio guiado por la Fe a Sigmar expresa un profundo odio a las razas que adoran a dioses paganos. Sin embargo hay un espacio de misericordia para los infieles siempre que se conviertan a la Fe del Imperio. En tal caso se les otorga el divino perdón de Sigmar por sus vidas colmadas de herejías. Antiguamente el perdón era seguido de una muerte indolora, pero los revolucionarios consiguieron eliminar la pena de muerte en Dubnia y reemplazarla por la reclusión y el trabajo en las industrias del Estado, una vez más contra los deseos de la Iglesia.

Contrariamente a la historia de Imperio y a la razón, los dubnios no reconocen a otro aliado que no sea otro imperial. Un recordado general dubnio que supo ser adorado por los trabajadores estatales lo ilustró en la siguiente frase: “para un Imperial no hay nada mejor que otro Imperial”.

Por eso los dubnios rechazan las alianzas. A los enanos no los consideran “hombres” y los ven tan iguales como a otras razas como los goblins o los lagartos. Ocurre con los bretones que sí bien son hombres, no están integrados al Imperio por lo tanto son vistos como enemigos al orden y tradiciones imperiales.
Imagen

Volver a Trasfondos Fantasy

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado

cron